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    <title>Lorito: RSS</title>
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	<!-- ////////NOTICIAS//////// -->
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	<title>Noticias</title> 
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      <title><![CDATA[En Oklahoma son de letras]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/noticia/322/noticia</link>
      <description><![CDATA[En Oklahoma no se conforman con tener un himno, digamos, normal. Además, ese estado tiene su canción de folk oficial. Y también la de country. Y ahora van a por la de rock’n’roll. Con un par. Para tal menester han hecho pública una lista de diez finalistas, escritas o interpretadas por nativos de aquella zona de Estados Unidos. A El Lorito le dan ganas de votarlas a casi todas, debido a sus letras tan apropiadas: ahí está “Let’s Have A Party” de la eterna reina del rockabilly Wanda Jackson –en la que nos invita a irnos de fiesta una chica que nunca ha besado ni a un oso ni a un mapache, menos mal, pero que puede ¡agitar un pollo en medio de la habitación!-, el clásico del surf instrumental “Walk, Don’t Run” –aquí no hay letra, claro-, “After Midnight” de J.J. Cale –que dice, textualmente, “después de medianoche vamos a estimularnos con algo de acción, a provocar comentarios y sospechas, a ofrecer una exhibición”: ¿se refiere a sexo en la vía pública?- y “Do You Realize?” de The Flaming Lips –que suelta, tan alegremente: “¿No te das cuenta de que todos los que conoces algún día morirán?”-. Y qué decir de “Never Been To Spain” de Three Dog Night, con ese párrafo inicial: “Nunca he estado en España, pero me gusta mucho su música, dicen que las damas están locas y que realmente saben cómo usarlo”… El colmo es cuando el protagonista de ese tema se pregunta ¡qué más da haber nacido en Oklahoma o en Arizona! Caballero, pues algo sí deberá importar, ni que sea de cara a esta votación –que hasta el 15 de noviembre tiene lugar en www.oklahomarocksong.com: ¿por cuál te decides?-,]]></description>
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      <title><![CDATA[Amy se queda sin visado para los Grammy]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/noticia/318/noticia</link>
      <description><![CDATA[Pues va a ser que no. Que Amy Winehouse no va a estar en la ceremonia de los Grammy (que se celebra este domingo en Los Ángeles). Por mucho que ande nominada en seis categorías por un disco, “Back To Black”, que ha vendido en USA millón y medio de copias, la embajada estadounidense en Londres le ha negado el visado para entrar en el país de las barras y las estrellas. Igual vía satélite sí sacará la cara. Miedo da que lo haga. Ingresada en una clínica de rehabilitación desde hace dos semanas, aseguran sus portavoces que “progresa bien” (de su desenganche de las drogas) y que “habrá otras oportunidades” (sobre futuros premios). Cuando veamos ambas cosas, nos las creeremos. Mirad las dos fotografías que ilustran esta noticia: en lo que se ha convertido (izquierda) y lo que era (derecha). Otra que tal baila es Britney Spears. Debía estar dos semanas recluida en un centro psiquiátrico, pero sólo ha aguantado la mitad de ese tiempo y ya se ha dado el piro. En su línea. Ahora anda con su nuevo novio (¡un paparazzi!) visitando abogados por un enfrentamiento que tiene con sus padres. Pinta muy mal lo de esta chica, y más si día a día sigue superándose.]]></description>
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      <title><![CDATA[Barack Obama y Grateful Dead, la extraña pareja]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/noticia/317/noticia</link>
      <description><![CDATA[Aunque por su aspecto y modales recuerde más a Sam Cooke (y se diría que premeditamente: el cantante es un gran modelo para acercarse al mercado crossover), resulta que el último golpe musical de la campaña electoral de Barack Obama ha sido reunir a los tres miembros vivos de Grateful Dead. Dicen que el político del Partido Demócrata lleva música de “The Dead” (como también se conoce a la banda) en su iPod. Todo es posible, claro, en una campaña electoral. Vayamos a los hechos: Bob Weir, Phil Lesh y Mickey Hart ofrecieron este lunes un concierto para recaudar fondos y apoyar al hombre que anda peleándose con Hillary Clinton por la candidatura demócrata. Fue en San Francisco y bajo el eslogan “Deadheads For Obama”. La última vez que se juntaron sobre un escenario fue en 2004. Pero han dado tantos centenares de conciertos -¡y tan largos!- desde los años sesenta que con ensayar una hora y media tuvieron suficiente. El impulsor de la iniciativa ha sido Lesh, para quien escuchar en directo un discurso de Obama el pasado otoño fue “una de las experiencias más eléctricas de mi vida”. Deseamos que este reencuentro no reactive la peligrosa tendencia a estirar el chicle psicodélico que parece estar haciéndose popular los últimos meses. La misma que lastró el concierto de Iron And Wine este enero en Barcelona, cuando a Sam Beam le dio por subirse a las nubes y sentirse poseído por el espíritu de Jerry Garcia.


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    	<!-- ////////REPORTAJES//////// -->
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	<title>Reportajes</title>  
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      <title><![CDATA[Grammy 2008: la gala de la carroña]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/noticia/320/reportaje</link>
      <description><![CDATA[Este año se ha cumplido el cincuenta aniversario de los Grammy: una ocasión perdida, con ese número tan redondo, para haber convertido la ceremonia del pasado domingo en la última. Pero en lugar de eso hubo que asistir a un espectáculo de epifanías del pasado y de muertos honorables, cuya exhumación sólo hizo que contribuir, por contraste, a dejar en evidencia el presente. Por carroñero. Alicia Keys cantando virtualmente con Frank Sinatra, Beyonce poniendo su alfombra a los pies de una resucitada Tina Turner, Carrie Underwood disfrazada de Nancy Sinatra, The Cirque du Soleil coreografiando a The Beatles, Kid Rock haciéndose pasar por Louis Prima y Josh Groban por Pavarotti… En ningún momento se inyectó nueva energía creativa al ayer. Daban ganas de volver a él.
Y no sólo se cedía ante el pasado, también ante la espantosa mediocridad: lo de Foo Fighters con orquesta no tiene nombre. Se presentaba el mundo al revés, con John Legend de actor secundario y haciéndole de pianista a Fergie. Lo justo no sólo era que cantase él, sino que ella ni hubiera aparecido. Otro despropósito: Kanye West malgastando con el ego de su discurso su gran actuación. ¿Qué más quiere? O Amy Winehouse buscando su voz y no encontrándola hasta los últimos doce segundos –muy buenos- de “Rehab”, el momento “bad girl” de la gala, cumpliendo el guión que decía que le tocaba el diploma del comportamiento inadecuado, otro tópico de los Grammy. Minutos salvables, sólo aquellos en los que música y presente no fueron comparsas de la teledirigida nostalgia corporativa: las actuaciones de Feist y la del pianista chino Lang Lang con Herbie Hancock. 
]]></description>
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    	<!-- ////////DISCOS//////// -->
	<item>
	<title>Discos</title>   
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      <title><![CDATA[Wagonwheel Blues]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/270/disco</link>
      <description><![CDATA[El cantautor ilerdense Xavier Baró me comentó hace un par de años que habría sido interesante escuchar qué habría pasado si Bob Dylan hubiera grabado con Television en 1977. Que ese era, en realidad, su gran disco perdido. Un menú más sabroso, decía, que lo que grabó con The Band en 1967. Como ocurre con los platos de mar y montaña, en el contraste de mundos habría estado la fuerza del sabor. Desde Filadelfia, The War On Drugs dan la razón a Baró. Porque en su magnífico debut esta banda suena como si Dylan se hubiera puesto al frente de The Jesus And Mary Chain. Un universo sónico diferente. En estos surcos los contrastes no se susurran, se gritan y escupen: riffs de The Velvet Underground tocados desde el mástil de Stone Roses, Phil Spector dirigiendo al servicio del Ejército de Salvación (con Brian Eno de supervisor), el bajo de Joy Division dentro de la E Street Band, Spacemen 3 jugando al funk con Happy Mondays… Además, The War On Drugs no solo se muestran como unos maestros del “soundwriting”, también tienen canciones que ofrecer a las listas de lo mejor del año: “Taking To The Farm”, “Arms Like Boulders”, “A Needle In Your Eye # 16”, “Show Me The Coast” (dura más de diez minutos y no se hace larga)… Apabullante. Uno de los trofeos de 2008.]]></description>
    </item>
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      <title><![CDATA[Conor Oberst]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/269/disco</link>
      <description><![CDATA[Reza el tópico del rock de carretera que puedes correr, pero no esconderte. Muchas veces, en muchos discos, ha dado la sensación de que a quienes se han puesto ese eslogan en la solapa no les preocupaba esa verdad: qué más da si los viajes te sirven para huir de casa pero no de ti, ¡si lo que realmente nos importa es el viaje! Conor Oberst puede grabar en solitario como si huyera de Bright Eyes, y hasta hacerlo en México (como ha ocurrido con este álbum) con una formación bautizada como Mystic Valley Band, buscando sonar viejo (¿el Johnny Cash del indie?) para quitarse de encima la etiqueta de Peter Pan que se relame heridas… No importa, porque ni así su folk-rock introspectivo –aquí, bastante cerca del manual country– logra zafarse del Dylan sin anfetaminas (en “Get-Well-Cards”, sobre todo) y del Neil Young de “Comes A Time”. 

¿Le importa que aunque corra no pueda esconderse? Pues no lo parece. Porque se le nota feliz. A pesar de ese temblor que acompaña a su música y sus letras y de la sombra de la muerte, esa presencia tan constante en su obra… Insisto: en este disco anda feliz. Más que nunca. Ya sea dando las gracias a un tratamiento de hierbas contra la cirrosis en “Milk Thistle”, o afirmando en “Moab” que no hay nada que la carretera no pueda curar, con esa capacidad suya de persuasión con la que ha seducido en los tres últimos lustros a la atormentada psique de la juventud estadounidense. ]]></description>
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      <title><![CDATA[En ningún lugar]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/268/disco</link>
      <description><![CDATA[Variedad geográfica: Madrid, Barcelona, León y Bilbao. Cada uno (o una) de una madre. Tres chicas –entre ellas, una ex Electrobikinis- y un chico. Melodías aceleradas y fuertes, a las que no les falta ni sobra un coro. Guitarras y teclados, mano a mano. Ecos sixties. Power pop y twee. Que la resistencia mod se suba a este carro. Sabor a Redd Kross por un lado, también al sello Kill Rock Stars –facción chisposa- por el otro, pero expresado en castellano, idioma al que se han pasado dejando atrás el inglés de su primer largo. También asoma el guitarreo soleado australiano. Como todos los citados, The Charades muestran tino para el himno generacional que se pega a la solapa. Pasa en el tema titular, con esa ligereza tan adhesiva en música y letra (tocando bien la fibra confesional: esta noche ella no dirá que no). Con un punto en el estribillo que recuerda a la canción “A cualquier otra parte” de Dorian. Un “comepistas”. Pero pasa más aún con la canción que le sucede, “Rozando la suerte”. En plan Los Planetas. Aquí hay madera. ]]></description>
    </item>
    	<!-- ////////CANCIONES//////// -->
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	<title>Canciones</title>   
	</item>
	    <item>
      <title><![CDATA[Dancing With Someone (Privilege Of Everything)]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/70/cancion</link>
      <description><![CDATA[Ensanchar los límites del slowcore echando mano de la producción digital. Dar la espalda a lo obvio. Hacer que lo que parece una pintura de blanco sobre blanco se llene de detalles. Cualquiera de esas tres frases encaja con el leitmotiv de Raymond Rasposa, el hombre al volante de este proyecto (es el único miembro fijo; nació en San Diego y residen en Nueva York), cuya esencia se recoge en esta canción, incluida en el tercero de sus cinco álbumes, “First Light’s Freeze”. Él, un narrador intrépido, plantea aquí un relato escapista: se trata de colocarse (no dice con qué) para después bailar con alguien y más tarde sentirse orgulloso y descreído. Un paseo sobre el alambre. Ese papel –el del alambre- lo representa el urgente minimalismo de una guitarra rasgada cada cuatro, cinco, seis segundos, sobre la cual la voz de Rasposa, silenciosa, transmite la desilusión de quien sabe que se ha comprado el décimo de lotería después de celebrarse el sorteo. Con ese susurro desnudo de Smog y Cat Power cuando susurran desnudos… y tristes. Como un spoken word grabado en un cuatro pistas por alguien sedado que nos lee un antiguo libro de historia.]]></description>
    </item>
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      <title><![CDATA[Ain't Got No - I Got Life]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/69/cancion</link>
      <description><![CDATA[El signo de los tiempos ha dado a conocer esta canción a millones de personas durante los últimos años, y la culpa es de la publicidad: se la ha usado para vender coches y yogures. Se trata de un medley de dos temas de la ópera hippie “Hair”, que cambió de sentido y contexto en la garganta de Nina Simone y fue transformado en un extático himno de los derechos civiles. Escaló muy alto en algunas listas, como la británica y la holandesa, convertido en ariete promocional del disco “Nuff Said” (1968). El álbum se registró en gran parte en directo –en concreto, ocho de sus 11 cortes-, tres días después del asesinato de Martin Luther King. Pueden cortarse con un cuchillo el dolor y la rabia que flotan en su aire. 
Este tema fue uno de los tres que se grabaron en un estudio, aunque después se le añadieron aplausos para maquillarlo de directo. Pero ni ese postizo logra despistarte. Porque te enganchas a la convicción desplegada por la gran Nina, tan sólida en su rol de predicadora de lo que ella llamaba “música clásica negra”. Dos minutos de groove con nervio y cascada de piano (ella era una teclista extraordinaria), de altar a ras de suelo, con la procesión de la reafirmación personal y colectiva cociéndose por dentro hasta el estallido final.
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    	<!-- ////////REVISIONES//////// -->
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	<title>Revisiones</title>   
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      <title><![CDATA[Hot]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/245/disco</link>
      <description><![CDATA[Elogio de la bohemia: en 1993 Jim Mathus y Katharine Whalen dejaron la gran urbe y se trasladaron al campo, donde restauraron una granja y se dedicaron a pintar, fabricar marionetas y escuchar viejos discos de jazz. En plena campiña, la pareja descubrió su faceta musical, y pronto invitaron a sus amigos a tocar en improvisadas sesiones. Junto a Ken Mosher, Chris Phillips y Tom Maxmell crearon Squirrel Nut Zippers, nombre sacado de una marca de caramelos. Tras su debut “The Inevitable” (1995), el grupo de Carolina del Norte recreó en “Hot” los fantasmas de la música norteamericana. El disco se concibió tras un peregrinaje de Mathus y Whalen a Nueva Orleans, donde además de comer, beber y pasear, absorbiendo la atmósfera de la ciudad, visitaron el estudio de Daniel Lanois, y decidieron grabar allí.  

El estilo de Squirrel Nut Zippers es respetuoso pero irónico, añejo pero moderno, y a pesar de utilizar instrumentos como el banjo, el violín y todo tipo de metales, y de recurrir al dixieland, el swing y el blues, por su forma de cantar y su tendencia a los sonidos dislocados, su punto de vista está más cerca de unos The Pogues con raíces americanas que de una Pasadena Roof Orchestra, por poner dos ejemplos extremos. En “Hot” hay un poco de todo lo que se puede oír en la ciudad de Lousiana: dixie desenfrenado, calipso que haría las delicias de Robert Mitchum, ritmo tribal entre lo circense y lo exótico, y swing decadente. Pero si algo destaca por encima de todo es la voz de Katharine, una caricatura exagerada de Billie Holiday. Como previene la portada, “Hot” es un álbum explosivo. ]]></description>
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    	<!-- ////////PELICULAS//////// -->
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	<title>Peliculas</title>   
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      <title><![CDATA[Last Days]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/8/pelicula</link>
      <description><![CDATA[El espíritu de Kurt Cobain, o igual sería mejor decir el fantasma, deambula por esta película -a través de un trasunto del líder de Nirvana llamado Blake- haciéndonos sentir, segundo a segundo, la enorme desazón de su mundo interior. Y la absurdidad del exterior. ¿Quién querría estar dentro de esa piel? Ni él mismo quería. Es lo que nos cuenta el director Gus Van Sant, aunque casi lo hace sin hacerlo y lo dice sin decirlo. De eso se encarga una bruma intranquila, pues durante una hora y media nos sumerge en una niebla de imágenes, silencios y paranoias, con diálogos crípticos y monólogos a baja voz que acentúan la sensación de soledad que se respira en la casa en mitad del bosque donde transcurre la acción. Pero también se respira tu soledad. Absténganse de verla gente con prisas, rockeros de temporada y defensores de aquello de “muere joven y deja un bonito cadáver”. Pero hacedlo si sois de los que encuentran sosiego y motivación en el ejercicio masoquista de enfrentarse al vacío existencial. Porque aquí tenéis muchos motivos para sentiros felizmente tristes. ]]></description>
    </item>
    	<!-- ////////EDITORIALES//////// -->
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	<title>Editoriales</title>  
	</item>
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      <title><![CDATA[Mudanzas]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/noticia/321/editorial</link>
      <description><![CDATA[Habrán notado ustedes que llevamos unos días desaparecidos en combate. El culpable tiene nombre: se llama mudanza, o traslado, de domicilio. Esa cosa que siempre parece, en la teoría, más fácil que en la práctica. Más fácil y más breve. Estamos en ello y la semana que viene volveremos a la carga con nuestras actualizaciones musicales. Disculpad las molestias y el coitus interruptus, como se suele decir.]]></description>
    </item>
      
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