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    <title>Lorito: RSS</title>
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    <description>Discos</description>
    <language>en-us</language>
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      <title><![CDATA[Big Echo]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/435/disco</link>
      <description><![CDATA[Ya no son unos émulos de The Shins, aunque cuando debutaron hace un par de años lo parecían. Ahora son... ¡unos émulos de Grizzly Bear! Es el sambenito que les ha caído con su segundo disco, “Big Echo”, aunque parecen llevarlo con tranquilidad. De hecho el multiinstrumentista de estos últimos, Chris Taylor, hace aquí de coproductor. ¿Quién dijo disimular? El cuarteto de Berkeley, que tiene al mando a Chritopher Chu, cantante y guitarrista, se ha tirado a la piscina de los himnos pop que quieren trascender, esos que eligen una orquestación pulida y todos los arreglos que hagan falta hasta dejar la canción hecha una pieza de artesanía barroca. En el aire, esa California de manual que a todas nos evoca al descapotable de él, preferiblemente mientras atardece. Él ya no es un fan de Brian Wilson, sino alguien que escuchaba a Neutral Milk Hotel cuando dejó de tener acné y nos robó el corazón. Porque a “Big Echo”, si ordenas tus discos pasando del orden alfabético y apostando más por los estados de ánimo, deberías ponerlo cerca del “In The Aeroplane Over The Sea” de los de Athens (no llega a ese nivel, tampoco hay que exagerar, pero sí es un álbum recomendable y se dejará recuperar en tu futuro).

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      <title><![CDATA[Alegrías]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/434/disco</link>
      <description><![CDATA[A priori, miedo: un proyecto en el que Howe Gelb se iba a poner medio a flamenquear. Con el precedente de las últimas incursiones de sus ex, Joey Burns y John Convertino, vía Calexico, en los territorios de la españolidad -lo de las tibias, por ser suave, colaboraciones con Amparo Sánchez, mismamente- había motivos para temerse lo peor. Pero nada, ni miedo ni su sombra. Aplausos y prueba superada. ¡Si hasta las aportaciones de Raimundo Amador aquí suenan la mar de inspiradas, con la de años que lleva el hombre dando tumbos! Con Fernando Vacas como ideólogo en la sombra, el líder de Giant Sand se ha marcado en “Alegrías” un disco en el que su estilo, su voz y su cadencia se meten, se deslizan, más bien, en la piel del sur español y de músicos del lugar, pero sin olvidarse de que proceden del sur estadounidense. Puedes sacar a Gelb de Tucson, pero no a Tucson de Gelb. Asoma la cabeza el compás flamenco, sí, pero sin la intención de convertir el mestizaje en mejunje, sin que el discurso suene en ningún momento descoyuntado (y cuantas más escuchas le das, más entiendes que eso es así). Suena tan lindo que hace pensar en una segunda parte. Que repitan, por favor, y que lo hagan como han hecho este: sin prisas, sin pretensiones, por placer y por gusto.]]></description>
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      <title><![CDATA[Una ópera egipcia]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/433/disco</link>
      <description><![CDATA[El reto sigue ahí y no le pierden la cara. Flamenquearse o morir parecía ser la única opción cuando “La leyenda del espacio” (2007) y tirándose a su cuello la superaron con mucha nota. Ahora entregan la segunda parte de esa apuesta, ya más relajados y lúdicos en la experimentación, y aunque el resultado no es tan monumental, la prueba del algodón no les deja en evidencia. Puede que el rescate de tres piezas ya conocidas -”Romance de Juan de Osuna”, “Soy un pobre granaíno” y “Una corona de estrellas”- acentúe la sensación de estar más ante una suma de partes que de un conjunto, cosa que no ocurría con el bloque que publicaron hace tres años. Sin embargo, asumir que el listón se les ha quedado más bajo no implica afearles la conducta ni ignorar que estamos ante una obra notable. Canciones como “Señora de las alturas” no admiten collejas. Ni tampoco la participación de La Bien Querida en dos temas que aportan hilo de pop fino a estos faralaes planetarios. Más robusta es la aparición de Enrique Morente en “La pastora divina”, estratosférica, que habría cerrado el disco más y mejor que “Los poetas”.]]></description>
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      <title><![CDATA[El ritmo de los acontecimientos]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/432/disco</link>
      <description><![CDATA[Con una lucidez extraordinaria, Joaquín Pascual (Surfin' Bichos, Mercromina, Travolta) se desnuda y nos desnuda en este disco desnudo, de voz, guitarra, órgano, algún coro femenino y poco más. Son diecinueve canciones cortas, con Paco Loco a los mandos del estudio, que se suceden como instantáneas de un diario ajeno que te han dejado en el buzón y que, según la vida que hayas llevado, ¡parece el tuyo!. Reflexivas, intuitivas, son composiciones que juegan con el lenguaje para sacarle a las palabras la punta del humor y la del segundo significado, este muchas veces letal. Así, las frases entran en juegos malabares que provocan tu sonrisa de psicoanalista para helarla a continuación, con frases muy bien conseguidas, siempre desde la sencillez aparente (“no quiero saber qué va a ser de mí si pasa un día sin estrellarme, y sin poder entonces recuperarme”, “quédate a dormir, tenemos speed”, “bastante tengo con cuidarme yo a mi manera, que no es la buena, que no aconsejo, ni mucho menos”), que parten de lo cercano para sacar de ahí conclusiones que remiten, como diría un mocoso por culpa de “Toy Story”, hasta el infinito y más allá. Pop-rock de autor del bueno. Uno de los mejores discos españoles de 2010, fijo.]]></description>
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      <title><![CDATA[Your Future Our Clutter]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/431/disco</link>
      <description><![CDATA[No es tan bueno como “Imperial Wax Solvent” (2008), pero tampoco anda muy lejos. Estamos ante el disco que se queda a solo dos números de ser el trigésimo que graba en estudio la banda de Manchester. Y a pesar de lo que esa cifra pueda sugerir, veintiocho, nada menos, no hay síntomas de aburrimiento, pérdida de furor ni mareo de la perdiz. El inicio es bien imponente, tanto que a partir de la trilogía inicial se baja un poco el listón. Pero son pelillos a la mar, porque el rock de gesto prieto y ladridos agrios de Mark E. Smith y los suyos (que son quienes protagonizan la portada: parece que hay buen rollo interno) mantiene aquí la intensidad de crucero sin tropiezos. Eso sí, la tensión instrumental creciente en la que se basan sus nueve cortes no es muy accesible a la primera escucha. Recuerda a la de “Cerebral Caustic” (1995) pero menos destartalada, con los huesos no tan rotos. Antes de bajar el telón hasta, imagino, dentro de poco, Smith pone sobre el tapete esta frase en la final “Weather Report 2”: “No importa Jackson, y qué pasa con los Saxon, grabaciones del Londres perdido, no os merecéis el rock'n'roll”.

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      <title><![CDATA[Cuando el destino nos alcance]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/430/disco</link>
      <description><![CDATA[Antes de que se publicara, unos 'amigos' del Facebook de El Lorito escribieron ahí que el  inminente disco de un conocido grupo español era malo. Estaban casi conmocionados tras haberlo escuchado. Pero no decían el nombre de la banda. Después, como todo se acaba sabiendo, saltó la liebre: se referían a Lori Meyers. Pues tenían razón, es malo. Valiente, pero malo. Sin complejos, pero malo. Necesario, tal vez, teniendo en cuenta donde estaban tras “Cronolánea” (2008), pero malo. Más electrónica, más pista de baile, más años 80 sintetizados en los arreglos, muchos de los cuales ahogan, más que sacar a flote o levantar del suelo, unas canciones, once, que la mayor parte del tiempo andan con los ojos abiertos pero no parecen nada despiertas. Como si no supieran por qué camino tirar ni dónde se encuentra el estribillo al que agarrarse (como sí pasa en “¿A-ha han vuelto?”, que mira al revival con una ironía que se echa en falta en otro temas, y en “Nuevos tiempos”, la menos forzada). En fin, que se han puesto en manos de un productor, Sebastián Krys, con pedigrí en el pop latino que se graba para ganar Grammys, se han ido a Los Ángeles, se han atrevido a dar un salto sin red... y se han dado una hostia. Porque vaya red musical. También la de las letras deja que desear: proponen un giro más adulto que tampoco da la talla -esa crítica televisiva de “Religión” ¿no podía ser menos de manual?- comparadas con las de antes, que asumían, retratándola, la confusión de su post-adolescencia y tropezaban con naturalidad -no como las de Sidonie-, empatizando con quien tenían que empatizar. Claro que mucho peor fue lo de Dover hace cuatro años con “Follow The City Lights”.]]></description>
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      <title><![CDATA[Brothers]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/429/disco</link>
      <description><![CDATA[El dúo que forman Dan Auerbach y Patrick Carney necesita urgentemente... que se le preste más atención. Porque mira que son buenos estos dos muchachos de Akron (Ohio). Pero si con seis discos su blues-rock todavía no ha llamado tanto la atención como el de The White Stripes será porque no tienen... ni el par de tetas de Megan Martha White (el marketing dispara con esos dardos) ni el acierto de venderse, en sintonía con los inicios de los de Detroit, como falsos hermanos que luego van soltando que se han casado y tal y cual. Porque por música no será. Aquí las llaves negras tiran de vena funk y viajan desde el pasado al casi futuro, que es como decir que desde el blues de la zona montañosa de Mississippi llegamos hasta Danger Mouse. Sobre ese lienzo azabache, pinceladas de pintura blanco, las más sepias con regusto a Led Zeppelin, pero sonando nuevas, y las más frescas con el toque de Black Rebel Motorcycle Band, pero sonando viejas. Todo eso, cosido por el mismo hilo, como un todo coherente que fluye como lo haría una buena banda sonora de la 'Blaxploitation' hecha hoy pero sabiendo qué se cocía anteayer.
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      <title><![CDATA[This Is Happening]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/428/disco</link>
      <description><![CDATA[No es que se haya empeñado en hacerse el David Bowie del siglo XXI y con “This Is Happening” haya muerto en el intento, porque tampoco es eso, pero James Murphy hará bien en tomar su propia palabra al pie de la letra y convertir este disco en el último de LCD Soundsystem. Porque suena más derivativo y con la punta roma que nunca, tanto cuando, por poner un ejemplo, “All I Want” se postula como un quiero y no puedo del “Heroes” del citado Bowie como cuando, por poner otro ejemplo,  “Pow Pow” hace lo propio con el “Yeah” de su homónimo debut largo. Tiene razón Murphy, ciertamente, cuando en la mejor pieza del álbum, “Dance Yrself Clean”, dice eso de “todo el mundo se está volviendo más joven”, porque una también anda pasando por ese trago -hemos celebrado los mismos cumpleaños-, pero el problema no es ese, pues a los 40 años aún se puede tener por delante casi todo lo que se desee, menos la inocencia, las ganas de perder el tiempo y aquella potencia sexual (eso, vosotros), el problema es que a su dance-rock lo hemos cazado aquí, o él se ha dejado cazar, a medio camino entre la sinceridad y el estereotipo, sin moverse ni para un lado ni para el otro, sin que haya sabido tirar de ironía, cinismo o simple factor resolutivo para aclararnos la ecuación (porque “Drunk Girls”, ¿es una canción sobre chicas borrachas o el boceto de una canción sobre chicas borrachas, abandonada su letra de mala manera porque, de repente, se le ocurrió componer un tema sobre otra cosa?). Así que las influencias, préstamos, guiños, evidencias, que parecen puntos de partida cuando empiezan los temas o caminan sus primeros compases -eso sería la sinceridad, cuando nos muestra la materia prima- acaban pareciéndose demasiado, cuando estos acaban, a los puntos de llegada -y eso se llama estereotipo-. Si este disco es lo mejor del año, ¡que venga pronto el 2011! ]]></description>
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      <title><![CDATA[Dirty Bailarina]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/427/disco</link>
      <description><![CDATA[Sigue siendo Mala Rodríguez un oasis en nuestro panorama, sea el del hip hop o sea, si se mira con gran angular, el del pop a secas. Aunque lo que hace en “Dirty Bailarina” ya no es tanto hip hop, así, generalizando, sino más bien urban pop o R&B amoldado a su deje aflamencado y a esa labia de guerrilla que con tanto desparpajo despacha, en este caso más proclive al desnudo emocional. Lástima que la sensación que deja su escucha es parecida a la del “Hard Candy” de Madonna: alguien que se ha puesto en manos de quienes van a maquillarla como mandan los tiempos -aquí, Focus y en menor medida Griffi- y que, en el intento, se ha dejado las canciones por el camino. La estadounidense lo hizo peor, desde luego, pero no mucho más, porque sometió en exceso las melodías a la dictadura de unos trajes rítmicos que o le quedaban viejos, para alguien que quería ir de lo más 'fashion', o parecían de otra talla. La Mala no luce aquí tanta soberbia ni desvarío con el vestuario del ritmo, cierto, y le pone más epidermis a lo que canta, claro, pero se atraganta mucho en tres cortes -”Interferencias, “Flores, vitaminas y mucho sexo” y “Patito feo”, esta última con Estrella Morente recordándonos aquello del pulpo en el garaje) y el resto no aguantan la comparación con temas suyos previos con los que comparten molde -”Un corazón” es inferior a “Tiempo pa pensá”, de “Malamarismo”, y así sucesivamente; se salvan de esa quema "Prima" y "Yo no mato el tiempo"-.

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      <title><![CDATA[On The Rock]]></title>
      <link>http://www.lorito.net/Comentarios/critica/426/disco</link>
      <description><![CDATA[No se trata de pedirle a Andrés Calamaro que todas las canciones que publica sean del nivel de “Paloma”, como tampoco hay que decirle a sus admirados The Rolling Stones que vayan sacando solo cosas a la altura de “Gimme Shelter”. Pero de ahí a aceptarles nimiedades... “La lengua popular” (2007) lo era. “On The Rock” suena como si a ese disco le hubieran metido tres somantas de hostias para espabilarlo. Y claro, así cualquiera no se espabila. La base de la paliza, una producción que se ha soltado las riendas, más musculosa y con los pantalones no tan bajados ante la radiofórmula. Eso sí, distinto collar, mismo perro. Son minoría los momentos memorables, como cuando dylaniza el rock en castellano como si fuera lo más natural del mundo, o esas frases suyas que te llevan al huerto o a la cama, sabiendo que es eso lo que busca y no pudiendo decirle que no por más que lo veas venir con la cara de rima fácil -”¡qué lástima, Argentina, eras un bizcochuelo, ahora sos gelatina!”, dice en “El perro”, que se salva de la quema-. Lo malo, para él, con lo Casanova que ha sido a veces, es que aquí le plantas el no en mitad de la cara en dos de cada tres y te quedas tan ancha. Convengamos en que los mimbres del single “Los divinos” son bien resultones, de acuerdo, pero no llega a los tres minutos ¡y la mitad de la canción es solo moviola! ¿No podía haber metido otra estrofa después del minuto y medio? Se le durmió el talento o no se le despertaron las ganas. Algunos colaboradores -Diego 'El Cigala', El Langui, Enrique Bunbury- suenan tan forzados, y de regular para abajo, que parecen puestos ahí solo para ayudar a promocionar el disco (y su gira) en los medios del Grupo Prisa y similares, siempre empeñados en vender 'star system' patrio a golpe de hipérbole. Menos mal que no sale Pedro Almodóvar.]]></description>
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