reportaje

Lunes, 25/01/2010

La SGAE, como Franco, pesca lo que le ponen a tiro (¡con dos pelos!)

El origen de “teddy bear”, osito de peluche, parece ser que viene de Theodore Roosevelt, el presidente estadounidense entre 1901 y 1909. Todo surgió a raíz de una cacería que le habían preparado para que se marcara ahí una de esas fotografías a lo Tarzán que tanto gustaban a ese pescador de río llamado Francisco Franco (ver foto). Pero Roosevelt se negó a disparar a un oso que le habían puesto delante para tal menester y, zas, “teddy bear” que te crió. Nada que ver esa acción de buen corazón del mandatario yanqui con las últimas de nuestro “teddy” particular, “Osito” Bautista, el capo de la SGAE, que anda de un cabreo que no veas porque le están discutiendo aquí, allá y más allá lo que hace y deshace desde su poltrona. Tú dirás. Hasta los peluqueros se han puesto en pie de guerra –de momento, solo en Catalunya-, porque resulta que también a ellos se les quiere cobrar un dinerillo por poner música en sus establecimientos, ergo enchufar la radio o darle al ‘play’ del reproductor de CDs or ‘whatever’. Llamar a esto surrealista es quedarse corto. Cobrar por respirar hacia fuera –ergo, silbar-, el gran anhelo de nuestro Gran Recaudador. Un tipo entrando en tu ducha (stop fantasías sexuales: los cobradores de la SGAE suelen ser feos, doy fe) y diciéndote: “Estás silbando “I’m The Walrus” de The Beatles, ¡a pagar!”. ¿A quién, a John Lennon? Por cierto, no conozco a ningún cobrador de la SGAE –en decenas y decenas de conciertos en los que he tenido que tratarlos- que tenga pinta (y fondo) de saber cuál es esa canción.
Como se dice en catalán, y ya que hemos mencionado a esos sufridos peluqueros, “entre poc i massa” (entre mucho y poco). Porque ya no se trata de si la gente tiene derecho a recibir un pago por la autoría de esto y de lo otro. Se trata de en qué cuantía y hasta cuándo debe ser aplicado ese derecho. Que a partir de un punto solo puede ser llamado de una manera: vivir del cuento. Y en España, desde luego, y gracias al monopolio instaurado por Bautista, se trata además de por quién debe ser aplicado. Es muy triste que tenga que ser un diario tan poco de fiar como ‘La Razón’ quien encabece, ni que sea por su animadversión enfermiza a todo lo que no huele al Palacio de Oriente en aquellas celebraciones del 18 de julio y sí a post-Felipismo, el ariete periodístico que está arremetiendo contra las tropelías de la SGAE. Denunciando despilfarro económico, especulaciones inmobiliarias, hablando de la veintena de despidos de estos días –exactamente, esos trabajadores se fueron a la calle este último viernes: será por los pocos euros que entran en sus arcas-… ¡Hasta la Comisión Nacional de la Competencia ha puesto el grito en el cielo! ¿Reaccionará el Ministerio de Cultura, con esa ministra a la cabeza, Ángeles González-Sinde, que con sus meteduras de pata anda camino de superar a su más ridícula predecesora, la gran reina del gazapo, Esperanza Aguirre ‘in person’? No tiene pinta la señora Ángeles de saber qué hacer, en clara sintonía con su jefe, ese cuyas cejas tanto se parecen a las de Mr. Bean.

Josefa Hernández

comentarios 0 comentarios

comentarioDeja tu comentario:

Esta sección es para que opines sobre los contenidos de nuestros artículos. El Lorito se reserva la facultad de eliminar mensajes dañinos u ofensivos y dejar inhabilitados a quienes no sepan convivir con el resto de usuarios. Por dañinos y ofensivos nos referimos a comentarios que inequívocamente sean maliciosos y hagan de la opinión un ataque gratuito y voluntario contra sus miembros.

no si

más reportaje
publicidad
más discos
    Lunes , 08/03/2010
  • Hidden
  • Lunes , 01/03/2010
  • 2
más revisiones
más canciones
más peliculas
más entrevistas
publicidad
publicidad