reportaje

Jueves, 22/10/2009

El Padre Jony: cuando la música te da un hostión, las buenas intenciones no bastan

Cada uno puede pensar si pasa por la vida construyendo puentes o alzando vallas, tratando de reconciliar o agravando los problemas y aumentando las diferencias. Eso nos dice el Padre Jony, el cura rockero. Ya sabes. Menuda anomalía, la de este hombre. El hombre, que yo sepa, tiene dos discos publicados, “Provocando la paz” (2005) y “El buscador” (2007). Dan grimilla, no nos engañemos. Ha creado una mezcla que asusta, en la teoría y en la práctica, picando de todo lo peor, como Mojinos Escozíos con sotana, que no hay por donde pillarla, salvo que sea por los huevos o por el cuello y para decirle, parafraseando a Juan Carlos I el único día de su vida que le dio por trabajar –diez segundos- y le dijo a Hugo Chávez aquello de “¿por qué no te callas?”. Pues eso, Padre Jony, por qué no te callas. Pienso todo eso mientras escucho sus canciones. Pero resulta que después me pongo a leer su libro “Notas de un cura rockero” –sí, a veces uno buceo en pozos oscuros- y, al margen de reafirmarme en lo antes dicho cuando leo sus letras, empapadas de discurso político barato (un ejemplo: “Incendios, deforestación. Efecto invernadero, CO2, (…) energía limpia, Kyoto ya. Selva tropical para respirar. Menos consumo, hay que actuar. La bestia del asfalto quiere más”, dice en “El buscador”, como si fuera Joan Herrera, el de Iniciativa per Catalunya, haciendo de Rosendo), compruebo que el hombre ha dado el callo, música al margen, en valientes colaboraciones misioneras por Centroamérica. Y que habla de casos que ponen los pelos de punta: la de Aminata, niña de 13 años de Sierra Leona secuestrada para ejercer soldada drogada, primero, y de esclava sexual embarazada, después; la de Iqbal Masih, paquistaní vendido a los 4 años por sus padres a una fábrica de alfombras y asesinado a los 12 por haberse convertido en un símbolo de la lucha contra los trabajos forzados… Lastimosamente, las canciones de Joan Enric Reverté (verdadero nombre de este tarraconense cuyo lema es “Paz, Jesús y rock and roll”) quieren denunciar esas enervantes injusticias partiendo de premisas musicales horrorosas. Además de que no hay abogado defensor que pueda sacar de la cárcel una letra como: “Salgo a la calle con mi gente, porque me gusta estar en el ambiente y sentir… algo diferente: vaya pasada”. No bastan las buenas intenciones. No necesitamos más canciones mitin de profundidad cero.

Juana Montoro

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