reportaje
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Miércoles, 23/01/2008
Dos platos a elegir: mínimo esfuerzo o máximo cinismo
El hombre que escribió la hoja promocional del tercer álbum de La Oreja de Van Gogh, es decir, el periodista musical Diego A. Manrique, anda triste porque le han pasado una lista con los cincuenta discos más vendidos en España durante 2007. No es una lista fiable de manera absoluta; parece ser que se ha confeccionado con datos enviados por el 79 por ciento de los establecimientos comerciales y no aparecen en ella músicas de esas que se venden en las tiendas especializadas o que distribuyen empresas ajenas a Promusicae (Productores de Música de España). Pero para ver cómo está el patio, nos sirve. A lo que íbamos: Manrique ha publicado este 21 de enero en “El País” un artículo analizando esa lista –según él, se la han pasado clandestinamente- y se muestra desilusionado. Lo ha titulado: “Paren, quiero bajarme”. Bueno, vamos a ver qué le ha deprimido tanto.
Justo Matilla
Como no podía ser de otra manera: en el número 1 está Miguel Bosé y las 243.840 copias de su “Papito”. Viva la Transición. Los segundos, Serrat y Sabina, que sólo el último diciembre se ventilaron 158.6006 unidades de “Dos pájaros de un tiro”. El Dúo Estático. En el tercer puesto, el horror, directamente: Il Divo y los 141.832 pases por la caja registradora de “Siempre”, que ya estaba en la calle en 2006. Un poco por detrás, uno que está muy pesado, el ubicuo Fito con su “Por la boca vive el pez”: 106.142 ejemplares muy bien colocados. El Tierno Galván del rock urbano. Casi lo pillan La Quinta Estación, esos exiliados españoles en México –seguid allí, bien lejos-, con un álbum de nombre muy acertado, “El mundo se equivoca”. Con ellos, por supuesto que sí.
Curioso: a Estados Unidos sólo lo representa Bruce Springsteen, en el puesto 20, y lo único británico que aparece, Il Divo al margen, es Mika –esa unión entre lo peor de El Corte Inglés y lo peor del FIB-, en el 29, con 40.103 discos
“Apaga y vámonos”, sentencia Manrique en un momento del artículo, que es rematado con la siguiente frase: “El fruto, finalmente, de una población educada en la ley del mínimo esfuerzo”. Sí claro, lo que tú digas, Diego. Educada con notas de prensa, por ejemplo, tan bochornosas como aquella que escribiste en 2003, para convencernos de que las canciones de La Oreja de Van Gogh no pertenecían a la categoría de usar-y-tirar, que tenían ambición y eran artesanía pop. Que, en resumidas cuentas, la única diferencia entre ellos y sus “compatriotas” del sonido Donosti (Family, Le Mans…) era que estos últimos no militaban en multinacionales. Y qué decir de tu descripción de Amaia, la cantante: “Una figura que tritura las distancias. Tiene instinto para escenificar las canciones, nervio para transmitirlas, carisma sobre las tablas”.
¿Qué es peor, ser educado en la ley del mínimo esfuerzo o en la del máximo cinismo?
PD: Por si les interesa, ayer me soplaron que "In Rainbows" de Radiohead ronda las 14.000 unidades expedidas en España. Hablo de copias en CD.
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