editorial
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Lunes, 18/06/2007
El Himno de España
Hay un hombre en España, Alejandro Blanco. Es el presidente del COE (Comité Olímpico Español). No se le ha ocurrido nada mejor que encargarle a la SGAE una letra para el himno nacional. Dice que debe inspirarse en valores de consenso e integración y evitar aristas políticas. Que ha de nacer del deporte y exaltar que somos una tierra abierta. Añade que ha dado este paso alentado por la demanda de los deportistas y tras obtener el visto bueno de las altas autoridades estatales. Se espera que para septiembre haya un boceto más o menos concreto. Se está hablando de un coro de niños cantores.
Pongámonos en antecedentes: la versión oficial, o la más aceptada, afirma que el actual himno es un toque militar llamado "Marcha Granadera", de autor desconocido, que el rey Carlos III declaró en 1770 "Marcha de Honor" y pasó luego a convertirse, por arraigo popular, en himno nacional, salvo en los años de la República (1931 a 1936), en los que se cambió por el "Himno de Riego". Precisamente, fue éste el que sonó en la final de la Copa Davis en Melbourne en 2003 entre España y Australia, generando una queja oficial por parte de las autoridades españolas. Fue divertido. Y ganó Australia.
A nivel de letras, no existe una oficial. Las más utilizadas han sido una de Eduardo Marquina, en la época de Alfonso XIII, y otra de José María Pemán, durante el franquismo. Ambas subrayan nuestra gran visión. De la de Marquina destacamos la frase: "Vida, vida, futuro de la patria, que en tus ojos es abierto corazón"; de la de Pemán: "Gloria a la patria que supo seguir sobre el azul del mar el caminar del sol".
Se hace necesaria una reflexión profunda. Porque Alejandro Blanco tiene razón. Hay que transmitir valores. No es de recibo que nuestras selecciones deban conformarse con ese arcaico instrumental y no puedan cantarle, ¡gritarle!, al equipo rival lo abiertos que somos. Lo mucho que nos gusta el consenso. El Lorito propone evitar las medias tintas. Si hay que decir adiós a la "Marcha Granadera", se le dice. Tomemos como ejemplo al futbolero Liverpool y sustituyámosla por una canción que nos hermane y haga sentir piezas del mismo puzzle. Que España también tenga su "You'll Never Walk Alone".
Sólo de imaginar al equipo que dirige Luis Aragonés soltarle a, un suponer, once croatas una letra como la de "Te estoy amando locamente" de Las Grecas se eriza el vello del pubis. ¿Hay algo más pro-integración que la frase "lo que quiero es que me beses, recuerda que deseo tenerte muy cerca, pero sin darte cuenta te alejas de mí"? Ah, y por supuesto, en España no hay ningún problema con el amor entre hombres. Lo ha dicho hasta Mariano Rajoy, aunque votase en contra del matrimonio homosexual.
Segunda canción candidata. Qué bonito sería también escuchar a Pau Gasol y compañía, aprovechando de rebote la repercusión internacional que tienen cocineros como Ferran Adrià o Juan María Arzak, entonando el "Sarandonga" de Lolita: "Sarandonga, nos vamo' a comer, sarandonga, un arroz con bacalao, sarandonga, y en lo alto del puerto, sarandonga, que mañana es domingo". Canción que hacia el final se saca de la manga lo siguiente: "Esta vida hay que beberla en sorbitos de cristal, un sorbito por nosotros y otros por lo que nos dan". ¿Hay tierra más abierta que la que no para de comer y beber?
Eso sí, si apostamos por la opción Lolita hay que darse mucha prisa. No vaya a ser que el presidente francés Nicolas Sarkozy se nos adelante por la derecha. La rueda de prensa que ha dado borracho en la cumbre del G-8 es una pista a tener muy en cuenta.
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