- entrevista
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Miércoles, 13/02/2008
El Guincho
El Guincho es Pablo Díaz-Reixa, canario afincado en Barcelona que la ha liado bien gorda con "Alegranza", el disco revelación del panorama nacional en 2007. Una coctelera tropicalista con África a tiro de piedra, los grandes brasileños en el norte de su brújula y la sensación general de que en España -y hablamos de música pop- también podrían nacer "animales colectivos" y "osos panda" si le echáramos más desparpajo a la electrónica, menos dardos al folclore y el atrevimiento puntuará más que la angustia. Chapeau por ese disco... y por estas respuestas, sin desperdicio. ¿El video mató a la radio?
No importa mucho, creo. Vamos a morir todos muy rápido, pero las canciones seguirán ahí. Entonces la revolución mejor que sea sónica. El soporte es lo de menos. Hay música. En cualquier parte. Hay música en todos los sitios, desde el mismo momento en que alguien piense que eso que suena es música. Que discutan las fábricas. Nosotros, a sonar.
Si tuvieras una tienda de discos, ¿estarías pensando en traspasarla?
Estaría pensando en reeditar música de la que te cambia la vida. En buscar las grabaciones de Carl Stalling y Raymond Scott para las Silly Symphonies. "Quemaría" CD-Rs y los regalaría con cada compra. Pondría también un taller de canciones en otra habitación, al final de la tienda. Invitaría a un músico cada siete días o así para que se instalara virtualmente con todos sus instrumentos. La gente podría entrar y hacerle peticiones en un papel con un texto, un CD, un vídeo o de la manera que quisieran. Luego el músico las recogería, compondría y grabaría durante el fin de semana. La tienda se encargaría de preparar unas cuantas copias y durante los siguientes días las vendería al precio mínimo para pagar los gastos del músico. El viernes siguiente habría un concierto gratis dentro del propio espacio con todas esas canciones y la gente se iría muy feliz a casa, con las canciones que habrían compuesto para ellos y la experiencia de escucharlas aparecer en vivo por una vez.
¿Public Enemy o Neil Young?
Ahora mismo me tiran más las producciones de The Bomb Squad, pero tengo mucho respeto por toda la carrera de Neil Young, incluido el "Landing On Water". La mezcla con el ritmo arriba me parece valiente aunque suene un poco hortera y en la portada salga un avión, que es una de las cosas que más me inquietan de este planeta.
Has de grabar para un amigo un "grandes éxitos" de 10 canciones. Has de elegir entre Creedence Clearwater Revival y The Beatles. Cuál y por qué. Y qué canciones
The Beatles. Son una pasada. No es mi grupo favorito, de todos modos. Tampoco Creedence Clearwater Revival, aunque tienen algunas canciones muy buenas. Encontré hace tiempo un disco de ellos por dos euros o así en Gran Canaria. "Mardi Gras". Me pareció malísimo cuando llegué a casa y lo puse a un volumen bastante alto. Espero no ofender a nadie. Luego leí que era el último o de los últimos del grupo y que para entonces no tenían el mejor ambiente por allí. Si tuviera que preparar un grandes éxitos a un amigo, depende del amigo claro, pero a casi todos les regalaría el Bi Magni de Souley Kanté. Así, tal cual. El disco entero. En cascos te da sensación de hit constante, como que todo lo que dura es un ultra hit. Con esas canciones que no sabes si te inspiran hacia la música más increíble o te tumban hasta tal punto que lo único pensable es dejar todos tus instrumentos, entrar en la peor hamburguesería de tu ciudad y pedir una ensalada para sentirte bien después de todo.
La última vez que una canción te hizo llorar
La primera "Isa de salón" que grabaron Los Gofiones. Me emociona siempre. Una de Bola de Nieve volviendo en tren, me suena que fue un momento muy intenso. Estaba pensando que fue "Vete de mí", pero no, no lo recuerdo bien. Creo que alguna más tirada para arriba. En plan "El Manisero", en serio. La bajada natural cuando dice "ay mamasita, no me dejes ir, porque después te vas a arrepentir y va a ser muy tarde ya". Es algo muy impactante, una melodía popular.
La letra de canción que más te hubiera gustado escribir
Un buen bolero. Los que más me gustan tienen esas letras que parecen como ya empezadas, con un historia que viene de antes y que nunca vas a conocer. Como "La mentira", que abre con: "Se te olvida que me quieres a pesar de lo que dices, pues llevamos en el alma cicatrices imposibles de borrar". Lo de "se te olvida". Esa sensación que da una rabia increíble pero que es fascinante, cuando no puedes saber lo que pasó antes de la primera palabra. Si "se le olvida" algo, la historia es larga y viene de atrás. No haber estado allí, lo mismo que cuando conoces a alguien que te golpea fuerte y la ves en confianza con otras personas. Los envidias y produce una impotencia enorme habértela encontrado tan tarde.
La muerte prematura / accidental que más daño ha hecho a la música desde 1950.
Igual 39 años no parecerá prematuro, pero después de "Pacific Ocean Blue" me da pena que Dennis Wilson no siguiera por muchos discos.
¿Qué te despierta la palabra frontera?
Me entra sueño, aunque igual también porque son las tres de la madrugada. Me recuerda un debate aburridísimo, viejo, pesado y un montón de ladrillos de color granate feos que quedan muy mal en cualquier parte. Es bastante impresionante que existan todavía. Bueno, no tan impresionante en sí, pero sí que sostenga una división tan antigua y tantas veces puesta en evidencia por gente matándose. Y que la gente se mate por trozos de terreno. Trozos de tierra, espacio con aire ahí fuera que no va a ser realmente tuyo nunca por mucho que lo cambies por billetes, plantes un árbol, pongas una puerta. No le veo sentido, no sé, no lo sé muy bien.
¿Qué te despierta la palabra ley?
Me recuerda a mi familia. Una gran parte de ella se dedica a la justicia, desde funcionarias, abogados, fiscales, etc. Mi abuelo Miguel fue juez y mi abuelo Gonzalo, que tiene una energía increíble, secretario judicial o algo parecido. No sé si lo digo bien. La palabra ley me recuerda a los macarrones de mi abuela Isabel con queso gratinado por encima, colocados con todo el amor en una fuente de cristal y nosotros, los primos pequeños, sentados alrededor de la mesa escuchando a los grandes hablar del trabajo.
El disco más importante de tu vida
No lo sé. El "más importante de mi vida" suena un poco épico y no soy de pensar en esos términos. Lo que sí te puedo explicar es que el primer disco que escuché intentando saber por qué me gustaba fue el "Clube da esquina" de Milton Nascimento y Lô Borges. Eso seguro. Me abrió mucho los oídos. Tiene algunas de las canciones que más me han gustado y una forma de mezclar los instrumentos que me cuesta todavía. Hay cosas que me gustaría preguntar alguna vez. ¿Por qué están situados así? La batería, por ejemplo, no representa ningún espacio físico real. Escúchalo en auriculares. No entiendo la batería en la izquierda, no lo entiendo por más que lo escuche, cierro los ojos, imagino tocando al baterista pero no puedo ponerlo ahí, porque la caja es fuerte, los redobles, los timbales, ¿está encerrado en una caja de plástico duro? Luego la guitarra entonces estaría muy cerca para imaginarlo, la voz de Lô Borges que no afina nunca pero sabes que él se da cuenta y que no va a hacer nada para remediarlo. Canta cosas que ya estaban pero que nadie había escrito como melodía. Luego está Milton Nascimento, que significa escuchar una cosa que no es humana exactamente, un animal pero sólo la boca, a lo mejor cuerpo de hombre pero otra boca, porque no parecen inflexiones naturales y sin embargo no escuchas el corte en la pista, está cantando de principio a fin. Es importante. Lo voy a poner ahora.
Tu película y libro favoritos
"Zona", de Guillaume Apollinaire, me mantiene con los ojos abiertos. Es medicina brillante, leer un texto nuevo cada día, se mantiene recién nacido y las frases te pegan como puños nuevos en la barriga y te fuerzan a hablar de lo que te pasa por la calle. Las películas de Rossellini. No son las que más me gustan pero son mis favoritas. Las que no he visto también. Y las que sí es porque siempre tuve los nervios antes de la primera secuencia. Esa emoción un poco de visceras que pasa con las cosas favoritas, que te gustan porque sí, porque te gustan y es algo no puedes razonar con algo de sentido de primeras. Siempre escuché a mi alrededor, más de niño, que Rossellini era algo solemne, lo grande y lo que había que ver. Así que cuando alquilé "Stromboli" y la puse en el ordenador portatil con un frío doloroso en mi antigua casa del Raval, que todavía me acuerdo, pensé: vale. Me quedé dormido como hacia la mitad, pero al día siguiente desperté pensando que era la mejor película del mundo.
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