pelicula
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Viernes, 15/01/2010
Garbo, el espía
2009. España. 93 minutos. Color y blanco y negro.
Su nombre es Pujol, Juan Pujol. A su lado, Bond, James Bond, es un meritorio. Porque Juan Pujol existió como hombre de carne y hueso, con sus miedos y sus traiciones del principio y con su coraje de después. Existió y se inventó una misión, mitad en broma y con cuatro cañas y mitad muy en serio: contribuir desde el espionaje y de qué manera a lo que él llamaba “bienestar de la humanidad”. Agente doble al servicio de los británicos y de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, este barcelonés engañó a estos últimos, en especial con lo del desembarco de Normandía –les hizo creer, incluso después de que se hubiera producido, que se trataba solo de una artimaña de despiste, porque el gran desembarco iba a tener lugar en el Paso de Calais-, y lo hizo tirando sobre todo de mucha imaginación y, de rebote, de un enorme sentido del humor. Porque tremendo humor había que echarle al tema para fantasear con lo inverosímil y después servírselo al ogro en bandeja como si eso fuera La Gran Verdad. No solo eso, está también la aplicación de todo eso a su vida privada. Como se reinventa en otra persona y… No se puede explicar por si alguien decide ir a verla tras leer esto. Pero es tan fascinante la capacidad de este hombre para tomarse la vida como si fuera plastilina e irla moldeando con sus manos, desde que era un gerente de una granja de pollos y luego se hace conserje de hotel y… Que sí, que hay que verlo. La historia está bien contada, con retazos de películas hollywoodienses, imágenes de archivo, con entrevistas (a pocos, falta más variedad) y acertados efectos digitales. Hazte el favor y descubre a este hombre heroico y humilde, deslumbrante y misterioso.
Juan Clares
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