pelicula
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Miércoles, 09/12/2009
Planeta 51
2009. España y Gran Bretaña. 91 minutos. Color.
Publicitada a lo grande, porque ha costado mucho dinero –he leído que 60 millones de dólares, el 80 por ciento con pasaporte español, el resto, británico-, estamos ante otra de esas entregas de dibujos animados que tanto se llevan últimamente, destinadas a engatusar a los padres tanto como a los niños. Lástima que “Planeta 51” acabe por aburrir a ambos. El filme va de más a menos porque el guión –firmado por quien hizo el de “Shrek”, Joe Stillman- se desinfla de manera progresiva e irremediable y a partir de la primera media hora te da bastante igual qué le pasa a los personajes, planos y faltos de chispa y carisma –podríamos salvar de esa quema a un secundario, el robot Rover, y poco más-. Y eso que la idea de partida podría dar juego, como reverso de la típica historia alienígena mil veces contada: aquí somos los humanos, a través de un astronauta chulopiscinas, quienes invadimos un planeta en el que los extraterrestres viven la mar de tranquilos y varios tics que parodian a los Estados Unidos de los años 50. Pero no hay manera de que ese chicle se estire con interés. ¿Y técnicamente, qué tal el trabajo de los estudios Ilion? Muy bien, la verdad, pero ¿qué importa eso si el lenguaje cinematográfico no logra que esa imagen, por muy brillante que sea, trascienda la pantalla?
Justo Matilla
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