pelicula
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Jueves, 25/06/2009
Still Walking
2008. Japón. 108 minutos. Color.
Comedia seria. Drama divertido. Una reunión familiar en un tranquilo fin de semana. Un hijo y una hija –con sus respectivas parejas y sus criaturas- van a visitar a sus ancianos padres. No está presente en cuerpo pero sí en alma el otro hijo, el mayor, que falleció hace quince años y de quien no deja de hablarse. Eso, hablar, se hace entre reproches, indirectas y medio silencios. Aunque, mayormente, con suavidad. Y también con un humor lleno de sutileza. Hirokazu Kore-eda filma todo esto con ternura estática, cristalina, con tremendos planos fijos, y en la memoria se te aparerece “Cuentos de Tokyo” de Yasujiro Ozu. Parece que no pasa nada y pasa de todo: salen a la superficie heridas que llevan lustros sin cicatrizar, presuntos secretos que no lo son tanto, prejuicios y mala sangre, intereses y bajezas económicas, así como la inevitable estupidez; también afloran buenos sentimientos, procedentes de quienes más indirectas reciben y menos las merecen. Como dice el hijo menor del viejo matrimonio con furia contenida, “solo somos simples humanos”. Tal vez por eso, por nuestra humanidad, actuamos como actuamos, con una mano construyendo y con la otra, destruyendo. Kore-eda lo refleja magistralmente.
Justo Matilla
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